Si bien aún comparten prácticas como cuidarse las espaldas, relevarse, asediar al rival y el trabajo en equipo, ellos dejaron de lado las técnicas militares para adueñarse de otro tipo de estrategias. Un ordenado y defensivo 4-4-2 o un más ofensivo y creativo 4-3-1-2. Son ex combatientes de Malvinas que pudieron darle un giro a sus vidas y hoy se encuentran ligados al ámbito futbolístico.
![]() |
| De Felippe, Actual técnico del Rojo |
Luis Escobedo y Osvaldo De Felippe comparten
una historia similar. Ambos eran jóvenes futbolistas, y de un día para otro, tuvieron
que dejar sus sueños y emprender el viaje a Malvinas. “Uno recuerda la
incertidumbre por lo que iba a vivir allá. A esa edad éramos un poco
inconscientes. Pero cuando regresamos, moralmente estábamos destruidos”, cuenta
De Felippe, el ahora técnico del Club Atlético Independiente. Escobedo, se
encontraba jugando en las inferiores del club Los Andes y recuerda que ni bien
terminó el partido, se sacó la camiseta y se enteró que tenía que viajar a las
Islas.
El 30 de marzo de 1982, una masiva
manifestación en Plazo de Mayo bajo el lema “Paz, pan y trabajo” fue reprimida
por la policía. Era un signo más del aumento del desempleo en Argentina. Esa
misma noche Leopoldo Fortunato Galtieri ordenó la invasión de las Islas
Malvinas.
Cuatro días después de la protesta, el 2 de
Abril, una multitud eufórica vivaba a Galtieri. Las tropas argentinas habían
desembarcado en Puerto Argentino y mientras tanto la pelota seguía rodando en
el Torneo Nacional del ´82.
Desde la Asociación de Fútbol Argentino,
presidida por Julio Grondona, se tomaron varias iniciativas. El Comité
Ejecutivo decidió llamar al Metropolitano ´82 primero como “Malvinas
Argentinas” y, luego, como “Soberanía Argentina en las Islas Malvinas”.
También se recaudó una gran suma de dinero por parte de los clubes, de AFA y
como resultado de eventos con las estrellas deportivas del momento.
Los medios de comunicación no fueron el fiel
reflejo de la realidad. Sus notas eran funcionales a la dictadura en un doble
sentido: instalaban un tema capaz de desviar el foco de atención en torno a la
conflictividad interna y pretendían sumar presión a los ingleses, bajo la
hipótesis de que la amenaza de guerra los obligaría, por fin, a negociar
la soberanía de las islas. Aunque funcionales, las notas también daban cuenta
de un sector del periodismo que alentaba la opción militar sin medir ninguna de
las consecuencias de una decisión de esa índole.
La revista Gente les comunicaba, dentro de lo
que se dio como un plan de información, “Estamos ganando”. Las revistas
deportivas que circulaban en aquellos años realizaron modificaciones en su
estética. El Gráfico cubría sus letras de portada en celeste y blanco. Goles
que había cambiado de editores y tenía periodistas muy vinculados con los
militares, narraba desde sus páginas “la gesta de Malvinas” y pedía un “Clásico
en las Islas” a beneficio de las tropas.
Los días pasaban, las muertes se acumulaban y
la derrota argentina era inminente. El ejército inglés estaba mucho mejor
provisto. Al compás de los días de guerra, se acercaba el comienzo del Mundial
de España, dónde la Selección Argentina de César Menotti defendería el título.
El 13 de junio, en la inauguración, Argentina perdía 1-0 contra Bélgica. Un día
después, los generales argentinos firmaban la rendición. Los soldados ingleses
tomaban las Islas y tomaban a los soldados argentinos como prisioneros de
guerra.
Cuando aún se libraba la guerra, la redonda
seguía en el verde césped pero esta vez a nivel internacional. Se daba comienzo
al Mundial de España ´82. Pese a las circunstancias por las que atravesaban
Argentina e Inglaterra, ambos países decidieron enviar a sus seleccionados,
demostrando que los intereses de la AFA eran muy fuertes.
“Cuando nos llevaron a Campo de Mayo, la sensación no era que
íbamos a la guerra, sino que íbamos al Mundial”, cuenta Omar de Felippe quien
reconoce que se salvó gracias al fútbol. “De regreso hubo otra guerra.
Había que volver a la sociedad y fue difícil. El paso del tiempo, Huracán y el fútbol
me ayudaron a llevar una vida más normal. Me salvó el fútbol”.
Hoy, 31 años después, se puede observar cómo se utilizó al
fútbol para ocultar momentos históricos en Argentina. Pero también sirvió para
ayudar a ex combatientes a retomar su rutina. Dejaron de lado los cascos y
fusiles por el buzo de director técnico, pero siempre tendrán la valentía y el
compañerismo, que supieron ganarse en combate, para transmitirle a sus
dirigidos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario