martes, 22 de octubre de 2013

Derechos humanos, ¿para todos y todas?

Se ha instalado en la sociedad, que un día en los años 70, "un grupo de militares locos se levantó con ganas de matar gente al azar" y a partir de ese momento se ha tergiversado la verdad. Llegando al punto de ocultar “la otra cara de la historia”, una historia que no se enseña en las escuelas y que no permite ejercer la libertad de elegir a quien y en que creer.
Sus nombres no figuran en museos ni parques de la memoria, ni en los libros escolares. Más de 18.000 víctimas del terrorismo han sido invi­si­bles para buena parte de la socie­dad, para las cua­les no hay nin­guna repa­ra­ción. Para ellas no hay memo­ria, ni jus­ti­cia, ni ver­dad, sólo orfan­dad de dere­chos huma­nos, en un país donde esos dere­chos pare­cen ser úni­ca­mente los de quie­nes inte­gra­ron orga­ni­za­cio­nes terroristas.
Explosiones, balas, miedo e incertidumbre se adueñaron  de la Argentina en 1976 cuando en sus calles se dio lugar a la guerra. Un conflicto en el que participaron por un lado las Fuerzas Armadas Argentinas y por el otro la guerrilla (encabezadas por Montoneros y el Ejército revolucionario del pueblo).
En tanto los integrantes de la guerrilla son tratados como las únicas víctimas por el Estado, las victimas del “otro lado” son desaparecidas de la memoria, sus viudas e hijos  no reciben ayuda  ni reconocimiento por parte del Gobierno. No todos los integrantes de la guerrilla fueron asesinos, pero así tampoco lo fueron todos los militares, y esto es lo que expresa la teoría de los dos demonios.
¿Quiénes son realmente las víctimas? Sus vidas, sus bienes y sus oportunidades de futuro fueron seriamente dañadas por perpetradores que conscientemente las sacrificaron como un medio para la obtención de sus fines políticos. Su sufrimiento las iguala y las aglutina, sin importar las diferencias de origen de sus victimarios.
Para entender quienes son realmente los perjudicados, hay que tener en cuenta  algunas consideraciones a partir de las características de quienes infringieron el daño: Cuando se trata de un conflicto armado, como el que se dio en Argentina en los 70, donde los ejércitos revolucionarios plantearon la toma del poder por medio de la lucha armada y debido a  la magnitud de las acciones se requiere la presencia de las Fuerzas Armadas y corresponde aplicar el Derecho de la Guerra, denominándose a las víctimas como víctimas del conflicto armado, aunque hayan sido el resultado de un atentado terrorista.
Cuando dos ejércitos se enfrentan, ambos deben respetar las reglas de la guerra. Existe un acuerdo en la comunidad internacional para entender que víctima es toda persona que haya sufrido daños ya sea individual o colectivamente, incluidas lesiones físicas o mentales, pérdidas económicas como consecuencia de acciones u omisiones que constituyan una violación manifiesta de las normas del Derecho Internacional Humanitario.
También, siempre y cuando corresponda, el término víctima comprenderá a la familia inmediata o las personas a cargo de la víctima directa, en base a la Resolución 60/147 de la Asamblea General de Naciones Unidas, dictada el 16 de Diciembre de 2005.
Las personas unidas por el dolor y los daños causados a sus vidas por acción de un conflicto armado comparten el mismo origen y, como integrantes de la población civil, son los que tanto en tiempo de paz como de guerra tienen que ser protegidos de los ataques terroristas. Pero en la Argentina esto no parece ser posible, los más de 18000 asesinados en manos subversivas, incluidos entre ellos bebes, niños y mucha gente inocente, quedan en el olvido y sus familias no son consideradas como víctimas de esta situación, dejando trunca la posibilidad de sanar una herida, de presentar la historia completa para que los niños en un futuro puedan decidir de qué lado quieren estar.

Nilda Garre ,ex ministra de seguridad








No hay comentarios:

Publicar un comentario