La mayor revuelta estudiantil de toda Europa
se llevó a cabo entre los meses de Mayo y Junio de 1968 en Francia y,
posteriormente, fue conocida como “Mayo francés”. Los adolescentes se opusieron
al capitalismo y la sociedad de consumo.
Su revuelta ha alcanzado propagarse por Europa y América, manteniéndose aún en
la actualidad.
También conocida como “semana rabiosa” tuvo
lugar desde el 3 al 15 de mayo. Al grupo de estudiantes se le sumaron, en
primera instancia, varios grupos políticos como las Juventudes Comunistas
Revolucionarias, el Partido Socialista Unificado y núcleos anarquistas
extraparlamentarios y trotskistas.
Los manifestantes de este levantamiento, totalmente
organizado, tomaron las casas de estudio, amenazaron a los ayuntamientos y
oficinas públicas alzando la voz en contra al gobierno de Charles de Gaulle. Quién en un principio sostuvo que solo se trataba de un grupo
de “agitadores” pero que con el correr de los días llego a temer el avance de
este movimiento y una posible huelga general.
Como toda movilización se caracterizó por la
violencia y se presentó una guerra de posiciones donde de un lado se
encontraban los 10.000 estudiantes y del otro la policía militarizada. Los
heridos y los detenidos continuaban acrecentándose en número hasta llegar a
concretarse el estado de sitio dentro del Barrio Latino.
Herbert Marcuse, filósofo norteamericano
y referente del movimiento, sostuvo: “La violencia de los estudiantes no es
sino la respuesta a la violencia institucionalizada de las fuerzas de orden”.
Además expresó: “Creo que los estudiantes se rebelan contra nuestro modo de
vida y rechazan las ventajas de esta sociedad, así como sus males y aspiran a
un mundo donde la concurrencia, la lucha de las personas, entre ellas, el
engaño, la crueldad y la represión no tendría razón de ser”.
Ya no sólo era el sueño de un grupo de
estudiantes y algunos grupos políticos, también se plegaron los alumnos
secundarios (liceístas), la CGT y la CFDT así también varios intelectuales como
Jean Paul Sartre y ganadores del Premio Nobel como Alfred Kastler y
Jacques Monod.
Entre el 10 y el 11 de Mayo se formaron
barricadas en torno a las Universidades a las que se unieron jóvenes obreros
desobedeciendo a la burocracia sindical. El lunes 13 de dicho mes se realizó la
manifestación más grande donde un millón de personas desfilaron a través de la
ciudad vociferando en contra del gobierno.
Finalmente el 14 se concretó lo que tanto
temía Charles De Gaulle. Manifestaciones estudiantiles y grupos de acción partieron
hacia las fábricas para captar la atención de los obreros y sumarlos a su
lucha. El miércoles 15 cerca de 200 obreros jóvenes toman la fábrica Renault
y en pocos días Francia quedó paralizada, concretándose por medio de diez
millones de obreros, una huelga general.
El movimiento parisino causó tal impacto que
se extendió a los Estados Unidos, Berlín, Madrid, Roma, Tokio, Estambul, Río de
Janeiro, Montevideo, México, Córdoba y Rosario. Dentro de la
Argentina se puede trazar un paralelismo con el peronismo radicalizado y la
reforma universitaria dónde, en dichas circunstancias, los jóvenes
decidieron revelarse frente a la sociedad conservadora y salir protestar.
Aunque la contradicción radica con “la nueva izquierda”, ya que Perón decía
admirar a Gaulle, adversario de los estudiantes franceses. Olvidando también
que durante la Segunda Guerra Mundial, Perón se mostró opositor al líder
Francés. Dejando a las claras las ambigüedades características del
peronismo.


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