sábado, 16 de noviembre de 2013

El Dueño de la información

“El Dueño. La historia secreta de Néstor Kirchner, el hombre que maneja los negocios públicos y privados de la Argentina” se podría considerar como la biografía no autorizada, de  un adolescente acomplejado y humillado por su aspecto físico que se transformó en el presidente más cuestionado e investigado de Argentina.

El periodista Luis Majul intenta explicar en 518 páginas la evolución del patrimonio del matrimonio presidencial y los funcionarios que los acompañaron. Es un trabajo de investigación que presenta entre sus temas la venta de YPF, las irregularidades en los negocios del juego, de la obra pública, el petróleo, las finanzas, el transporte, la energía eléctrica, y los medios de comunicación.

Lo primero que llama la atención de este libro es su tapa, la cual no posee una fotografía que intente captar la atención al posible lector, así tampoco una tipografía demasiado llamativa. En un fondo azul dispone el título y el nombre del autor, todo en una letra sobria, dónde se destaca la seriedad con la que pretende se trate la investigación realizada.

El libro está organizado de una manera que facilita al lector ahondar en sus páginas, ya que está estructurado en nueve partes: El verdadero Kirchner; Cristóbal; El presidente más rico; Los Esquenazi; Jaime y Uberti; Los Cirigliano; Lázaro; Electroingeniería; La batalla final y un epílogo: Barranca abajo.
“Nunca, en toda la historia de Argentina, un Presidente tuvo más poder político y económico que Néstor Carlos Kirchner. Ni siquiera Juan Domingo Perón. Ni, mucho menos, Carlos Menem”. Con esta afirmación,  el periodista argentino inicia el prólogo  en donde intenta desenmarañar, lo que él considera, historia secreta del ex presidente.

Cada parte trata sobre un tema distinto y es en el primero, “El verdadero Kirchner” dónde, en base a sus capítulos “La venganza del boludo” y “Metamorfosis”,  el periodista se dispone de una breve reseña histórica de la infancia de Néstor Kirchner, los complejos de este por su apariencia física y su acercamiento con la política.

Es en este capítulo dónde, en base a los dichos de un tal “Arnold” lo describe como “Aquel flaco tímido, de anteojos enormes, ojo desviado y problemas de dicción había pasado a ser el Presidente más rico y más ambicioso de la historia del país. Alguien con pretensiones de formar parte del poder permanente. Es decir: el único Dueño de la Argentina” se realiza una biografía del ex presidente.

“El caso de Dique Seco demuestra que los negocios del kirchnerismo empezaron mucho antes de lo que la mayoría supone y que no se trataría de un hecho aislado, sino de un plan político y económico con el objetivo de llegar a la presidencia y manejar el país durante dos décadas” comenta Majul en base a los dichos del ya citado Arnold para argumentar su investigación.

 En esta primera parte del libro, el autor maneja los inicios de Kirchner en base a comentarios de sus allegados de ese entonces, ex profesores y conocidos de su  Santa Cruz natal. Realiza una recopilación histórica que resulta comprensible para el lector, ya que constantemente aclara el cargo  del hablante, aunque por partes el autor juega con la utilización de apodos que pueden resultar confusos ante el exceso de información. Es aquí también donde se lo muestra como un hombre violento, con malas reacciones ante sucesos que no son de su agrado y Majul lo justifica citando “Néstor estaba enojado. Esperaba que su asistente fuera a ayudarlo. Cuando Néstor llegó hasta él, le dio una fuerte trompada en el estomago que lo dejó sin aire”.

Es en la segunda parte, llamada “Cristóbal”, donde comienza la investigación propiamente dicha. Es aquí cuando se analizan los negociados del ex presidente con Cristóbal López, el negocio del juego y el transporte. “Amigo no soy, tengo la sensación de que un tipo que está en el lugar en que se encuentra él, no tiene amigos. No puede tenerlos. Porque, si no, no podría gobernar” es el fragmento de la entrevista  que selecciona el autor para referirse a la relación de este con el ex presidente, aunque cabe aclarar que el propio Majul explica la alteración del orden de las respuestas para facilitar la lectura.  

“El dueño”, la continuación de la saga de “Los dueños de la Argentina” y “Los dueños de la Argentina II”. Como “bonus track”, al final del  libro se brindan 22 páginas con breve biografías de quienes aparecen en el libro, para poder comprender mejor la investigación, y luego destina 9 páginas, dónde separadas por cada una de las partes, explica quienes fueron las fuentes con las que se manejó. Aclarando las dudas que podrían surgir de capítulos en los que aparecen conversaciones muy detalladas en las que el autor no estuvo presente y se podría llegar a sospechar su veracidad.

También es importante destacar que el libro, editado en 2009, llega para revelar una historia oculta en un momento social donde el poder kirchnerista comenzaba a disminuir, mientras que en el inicio de su mandato muy pocos periodistas se animaron a cuestionarlo. Pero más allá de ello, es una investigación que permite conocer un poco más de los negocios y entramados de la política Argentina, que aporta un conocimiento al lector para permitirle nutrir su postura política.





Melodías del origen


Mauricio, “Moris”, Birabent fue el propietario del boliche “Juan Sebastián Bar” en Villa Gesell donde surgió la primera banda del rock argentino, Los Beatniks. Formada en 1966 tenía entre sus líneas a Javier Martínez en batería, Moris en guitarra y voz, Iván en guitarra y Rocky Rodríguez en el bajo.

Al  volver a Buenos Aires, Moris reagrupó la banda. Se incorporó Pajarito Zaguri como guitarra y voz y Antonio Pérez Estévez en bajo. En ese entonces los jóvenes como Tanguito, Miguel Abuelo, Spinetta y el propio Moris  frecuentaban  lugares como el local musical  “La Cueva”, ubicado en Pueyrredón 1723, el Auditorio del Instituto Di Tella (Florida al 900)  y bares que no cerraban como la legendaria pizzería “La Perla” de plaza Once, dónde las noches eran interminables y café de por medio soñaban con cambiar el mundo.

Se podría trazar un paralelismo y decir que La Cueva fue un útero donde se gestó el rock nacional. Un lugar en donde la juventud que necesitaba rebelarse ante una sociedad que los perseguía por tener el pelo largo, entre otras acusaciones infundadas, encontró refugio. Allí pasaban largas noches zapando e improvisando los temas que posteriormente serán hitos musicales. 

Entre los pocillos de café y los oficinistas de traje y corbata se encontraban ellos, sin saber que muy pronto iban a cumplir su cometido, lo que por entonces parecía utópico. Las compañías grabadoras les dieron la espalda, a excepción de los estudios TNT  argumentando que no era confiable y que necesitaban resultados. Pero, sin el apoyo de las grandes empresas el 2 de Junio de 1966 Los Beatniks grabaron en los estudios CBS el primer disco, del que se editaron 600 copias y decretaron, de manera poco consciente, que esa fecha fue la inicial del rock nacional argentino en español.

El simple contenía los temas “Rebelde”, compuesto por Moris y Pajarito Zaguri, y “No finjas más”. Ambas canciones representaban los ideales del grupo y la juventud de ese entonces, hablan de liberación, de mostrarse como uno es sin importar las tradiciones o leyes, cambiar las armas por el amor,  dejando de manifiesto una actitud similar al hipismo.

Para la difusión del disco el grupo decidió realizar un conjunto de acciones escandalosas, entre ellas una serie de fotos semidesnudos en una fuente las que fueron portada de la revista “Así”, una de las más sensacionalistas y populares de la época. Las imágenes salieron en tapa y la edición fue censurada por el gobierno de Onganía, por ello los músicos pasaron tres días en prisión pero lograron su objetivo una amplísima cobertura de prensa.

Mauricio Birabent es uno de los creadores del génesis del Rock en Argentina, más conocido como Moris graba  en  1969 edita "30 minutos de vida", en él participan  Pappo y Claudio Gabis. Para su segundo disco, editado en julio de 1974, contó con la participación de Litto Nebbia y Ciro Fogliatta y contenía un tema que más tarde se convertiría en un clásico: "Mi querido amigo Pipo", dedicado al periodista Pipo Lernoud.
El malestar socio político que se vivía en Argentina motiva a que en el año 1975 emigre a España, donde demostró, incluso a los residentes de ese país, con las canciónes “Zapatos de gamuza azul” y en especial con “Sábado al a noche”, que es posible cantar rock en Español. Ya consolidado en el país Europeo edita “Enrócate” y “Fiebre de vivir” con el que obtiene un gran éxito.

Regresó a Argentina y en 1981 sale a la venta "La obras de Moris", disco que contiene las populares canciones "El oso", "Zapatos de gamuza azul" y además, una versión de "La Balsa", compuesta por Litto Nebbia y Tanguito, popularizada por Los Gatos. En 1982 Moris se pregunta "¿Dónde están las canciones?", en 1985 presenta "Sr. Rock presente". Diez años después, en 1995, edita "Sur y después", y espera otra década para, en 2005, lanzar "Cintas secretas" un disco que recoge versiones en vivo de sus clásicos con el agregado de tres temas grabados en abril de 1973 durante un programa radial de Litto Nebbia.


En 2011 vuelve al ruedo y edita junto a su hijo Antonio Birabent, quien supo formar parte de la banda de su padre, “Familia Canción”, un disco con diez canciones nuevas, compuestas y musicalizadas por ambos ya alejado de las canciones de rebelión juvenil. En un trabajo creativo, donde Moris y Antonio se cruzan constantemente como músicos y letristas.

Las nuevas generaciones no lo conocen o solo lo recuerdan por su canción más popular, “El oso”.  Se puede decir que vivimos en un país en donde, en algunos casos, los ídolos no son tan reconocidos, o su apogeo no dura lo suficiente. Pero todavía se está a tiempo de reeducar musicalmente a los niños y desempolvar un viejo casete del hombre de los zapatos de gamuza azul.



Moris y su hijo Antonio Birabent























































Vistas afuera

La globalización es un proceso de interconexión económica, social, política y cultural que está acelerado por la facilidad de las comunicaciones y especialmente en el avance de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

En la Argentina se pudo ver el impacto de la globalización en el ámbito económico centrado en las ganancias. El resultado de ello fue una gran crisis, con privatizaciones, despojo de bienes nacionales, cierre de pequeñas y medianas empresas, precarización del trabajo, una marcada desocupación y pobreza para la mayoría de la población mientras que para una minoría marcada por la corrupción se dieron enormes ingresos económicos.

Durante la década de los 90 en Argentina se adoptaron políticas orientadas la integración de la economía mundial. Entre ellas en Consenso de Washington que consistía en un conjunto de medidas de disciplina fiscal, apertura comercial, desregulación y liberación de inversión extranjera directa, todas las medidas impuestas por el Fondo Monetario Internacional fueron acatadas al pie de la letra por Argentina y fue calificado como “el mejor alumno” por el FMI.

A nivel económico, la incorporación de la globalización ha sido perjudicial para los asalariados. Generando la pérdida de sus ingresos y un aumento notorio de la desocupación. En cuanto al Estado, se ha ido empobreciendo y fue el FMI el que intentó poner orden en base a sus propios criterios, lo que generó más pobreza y dependencia al exterior.

Las medidas que implementó Argentina desfavorecían a sus habitantes. Se desvalorizó el trabajo nacional priorizándose el comercio extranjero, se desreguló el salario dejándolo a criterio de las empresas foráneas y se permitió que las empresas que ingresaban al país pusieran sus propias reglas.
Por otro lado, quizás la única medida apropiada, fue la privatización de algunas empresas. Ya que había un déficit a nivel público, siendo dificultoso para el Estado hacerse cargo de su funcionamiento y  por ello se produjo la entrega de la concesión, aunque estas deberían haber sido controladas o presentar un plazo de vencimiento a la privatización hasta que se recupere el orden estatal.

La globalización por sí sola no es mala, todo depende de las intenciones y acciones que se realicen. En Argentina se sufrió una globalización despiadada, donde se impusieron políticas económicas dictadas desde las naciones más poderosas, se especulaba con ganar dinero en lugar de aumentar la producción, se implantó una mentalidad individualista y aumentó el consumismo sin tener en cuenta que gran parte de la sociedad no podía satisfacer sus necesidades básicas.
Debido  a la “ayuda” impartida por el FMI se obtuvo la deuda externa. Esta tuvo origen en 1822 cuando la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires sanciona en 1822 una ley que facultaba al gobierno a "negociar, dentro o fuera del país, un empréstito de tres o cuatro millones de pesos valor real".

Los fondos del empréstito debían ser utilizados para la construcción del puerto de Buenos Aires, el establecimiento de pueblos en la nueva frontera, y la fundación de tres ciudades sobre la costa entre Buenos Aires y el pueblo de Carmen de Patagones. Además debía dotarse de agua corriente a la ciudad de Buenos Aires.

La deuda externa ha sido un tema fundamental de todos los gobiernos y también motivo de crisis institucionales. Corrieron los años, se trataron de implementar medidas para sanear la deuda pero al contrario solamente se logró incrementarla

El 3 de enero de 2006, durante la presidencia de Néstor Kirchner, la Argentina dejó de tener deudas con el FMI y las reservas del Banco Central se recuperaron. Aunque aún presenta una gran deuda, no con países extranjeros sino a nivel nacional, una deuda interna. Además hay que tener en cuenta que la globalización debe ser una herramienta al servicio del hombre y que no significa renunciar a los controles de la economía que debe ejercer una nación soberana.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Cambio de estrategia


Si bien aún comparten prácticas como cuidarse las espaldas, relevarse, asediar al rival y el trabajo en equipo, ellos dejaron de lado las técnicas militares para adueñarse de otro tipo de estrategias. Un ordenado y defensivo 4-4-2 o un más ofensivo y creativo 4-3-1-2. Son ex combatientes de Malvinas que pudieron darle un giro a sus vidas y hoy se encuentran ligados al ámbito futbolístico.
De Felippe, Actual técnico del Rojo
Luis Escobedo y Osvaldo De Felippe comparten una historia similar. Ambos eran jóvenes futbolistas, y de un día para otro, tuvieron que dejar sus sueños y emprender el viaje a Malvinas. “Uno recuerda la incertidumbre por lo que iba a vivir allá. A esa edad éramos un poco inconscientes. Pero cuando regresamos, moralmente estábamos destruidos”, cuenta De Felippe, el ahora técnico del Club Atlético Independiente. Escobedo, se encontraba jugando en las inferiores del club Los Andes y recuerda que ni bien terminó el partido, se sacó la camiseta y se enteró que tenía que viajar a las Islas.
El 30 de marzo de 1982, una masiva manifestación en Plazo de Mayo bajo el lema “Paz, pan y trabajo” fue reprimida por la policía. Era un signo más del aumento del desempleo en Argentina. Esa misma noche Leopoldo Fortunato Galtieri ordenó la invasión de las Islas Malvinas.
Cuatro días después de la protesta, el 2 de Abril, una multitud eufórica vivaba a Galtieri. Las tropas argentinas habían desembarcado en Puerto Argentino y mientras tanto la pelota seguía rodando en el Torneo Nacional del ´82.  
Desde la Asociación de Fútbol Argentino, presidida por Julio Grondona, se tomaron varias iniciativas. El Comité Ejecutivo decidió llamar al Metropolitano ´82 primero como “Malvinas Argentinas” y, luego, como “Soberanía Argentina en las Islas Malvinas”.  También se recaudó una gran suma de dinero por parte de los clubes, de AFA y como resultado de eventos con las estrellas deportivas del momento.
Los medios de comunicación no fueron el fiel reflejo de la realidad. Sus notas eran funcionales a la dictadura en un doble sentido: instalaban un tema capaz de desviar el foco de atención en torno a la conflictividad interna y pretendían sumar presión a los ingleses, bajo la hipótesis  de que la amenaza de guerra los obligaría, por fin, a negociar la soberanía de las islas. Aunque funcionales, las notas también daban cuenta de un sector del periodismo que alentaba la opción militar sin medir ninguna de las consecuencias de una decisión de esa índole.
La revista Gente les comunicaba, dentro de lo que se dio como un plan de información, “Estamos ganando”. Las revistas deportivas que circulaban en aquellos años realizaron modificaciones en su estética. El Gráfico cubría sus letras de portada en celeste y blanco. Goles que había cambiado de editores y tenía periodistas muy vinculados con los militares, narraba desde sus páginas “la gesta de Malvinas” y pedía un “Clásico en las Islas” a beneficio de las tropas.
Los días pasaban, las muertes se acumulaban y la derrota argentina era inminente. El ejército inglés estaba mucho mejor provisto. Al compás de los días de guerra, se acercaba el comienzo del Mundial de España, dónde la Selección Argentina de César Menotti defendería el título. El 13 de junio, en la inauguración, Argentina perdía 1-0 contra Bélgica. Un día después, los generales argentinos firmaban la rendición. Los soldados ingleses tomaban las Islas y tomaban a los soldados argentinos como prisioneros de guerra.
Cuando aún se libraba la guerra, la redonda seguía en el verde césped pero esta vez a nivel internacional. Se daba comienzo al Mundial de España ´82. Pese a las circunstancias por las que atravesaban Argentina e Inglaterra, ambos países decidieron enviar a sus seleccionados, demostrando que los intereses de la AFA eran muy fuertes.
“Cuando nos llevaron a Campo de Mayo, la sensación no era que íbamos a la guerra, sino que íbamos al Mundial”, cuenta Omar de Felippe quien reconoce que  se salvó gracias al fútbol. “De regreso hubo otra guerra. Había que volver a la sociedad y fue difícil. El paso del tiempo, Huracán y el fútbol me ayudaron a llevar una vida más normal. Me salvó el fútbol”.
Hoy, 31 años después, se puede observar cómo se utilizó al fútbol para ocultar momentos históricos en Argentina. Pero también sirvió para ayudar a ex combatientes a retomar su rutina. Dejaron de lado los cascos y fusiles por el buzo de director técnico, pero siempre tendrán la valentía y el compañerismo, que supieron ganarse en combate, para transmitirle a sus dirigidos.