Mauricio, “Moris”, Birabent fue el propietario del boliche “Juan Sebastián Bar” en Villa Gesell donde surgió la primera banda del rock argentino, Los Beatniks. Formada en 1966 tenía entre sus líneas a Javier Martínez en batería, Moris en guitarra y voz, Iván en guitarra y Rocky Rodríguez en el bajo.
Al volver a
Buenos Aires, Moris reagrupó la banda. Se incorporó Pajarito Zaguri como
guitarra y voz y Antonio Pérez Estévez en bajo. En ese entonces los jóvenes
como Tanguito, Miguel Abuelo, Spinetta y el propio Moris
frecuentaban lugares como el local musical “La Cueva”,
ubicado en Pueyrredón 1723, el Auditorio del Instituto Di Tella (Florida al
900) y bares que no cerraban como la legendaria pizzería “La Perla” de
plaza Once, dónde las noches eran interminables y café de por medio soñaban con
cambiar el mundo.
Se podría trazar un
paralelismo y decir que La Cueva fue un útero donde se gestó el rock nacional.
Un lugar en donde la juventud que necesitaba rebelarse ante una sociedad que
los perseguía por tener el pelo largo, entre otras acusaciones infundadas,
encontró refugio. Allí pasaban largas noches zapando e improvisando los temas
que posteriormente serán hitos musicales.
Entre los pocillos
de café y los oficinistas de traje y corbata se encontraban ellos, sin saber
que muy pronto iban a cumplir su cometido, lo que por entonces parecía utópico.
Las compañías grabadoras les dieron la espalda, a excepción de los estudios
TNT argumentando que no era confiable y que necesitaban resultados. Pero,
sin el apoyo de las grandes empresas el 2 de Junio de 1966 Los Beatniks
grabaron en los estudios CBS el primer disco, del que se editaron 600 copias y
decretaron, de manera poco consciente, que esa fecha fue la inicial del rock
nacional argentino en español.
El simple contenía
los temas “Rebelde”, compuesto por Moris y Pajarito Zaguri, y “No finjas más”.
Ambas canciones representaban los ideales del grupo y la juventud de ese
entonces, hablan de liberación, de mostrarse como uno es sin importar las
tradiciones o leyes, cambiar las armas por el amor, dejando de manifiesto
una actitud similar al hipismo.
Para la difusión del
disco el grupo decidió realizar un conjunto de acciones escandalosas, entre
ellas una serie de fotos semidesnudos en una fuente las que fueron portada de
la revista “Así”, una de las más sensacionalistas y populares de la época. Las imágenes
salieron en tapa y la edición fue censurada por el gobierno de Onganía, por
ello los músicos pasaron tres días en prisión pero lograron su objetivo una
amplísima cobertura de prensa.
Mauricio Birabent es
uno de los creadores del génesis del Rock en Argentina, más conocido como Moris
graba en 1969 edita "30 minutos de vida", en él
participan Pappo y Claudio Gabis. Para su segundo disco, editado en julio
de 1974, contó con la participación de Litto Nebbia y Ciro Fogliatta y contenía
un tema que más tarde se convertiría en un clásico: "Mi querido amigo
Pipo", dedicado al periodista Pipo Lernoud.
El malestar socio
político que se vivía en Argentina motiva a que en el año 1975 emigre a España,
donde demostró, incluso a los residentes de ese país, con las canciónes
“Zapatos de gamuza azul” y en especial con “Sábado al a noche”, que es posible
cantar rock en Español. Ya consolidado en el país Europeo edita “Enrócate” y
“Fiebre de vivir” con el que obtiene un gran éxito.
Regresó a Argentina
y en 1981 sale a la venta "La obras de Moris", disco que contiene las
populares canciones "El oso", "Zapatos de gamuza azul" y
además, una versión de "La Balsa", compuesta por Litto
Nebbia y Tanguito, popularizada por Los Gatos. En 1982 Moris se
pregunta "¿Dónde están las canciones?", en 1985 presenta "Sr.
Rock presente". Diez años después, en 1995, edita "Sur y
después", y espera otra década para, en 2005, lanzar "Cintas
secretas" un disco que recoge versiones en vivo de sus clásicos con el
agregado de tres temas grabados en abril de 1973 durante un programa radial de
Litto Nebbia.
En 2011 vuelve al
ruedo y edita junto a su hijo Antonio Birabent, quien supo formar parte de la
banda de su padre, “Familia Canción”, un disco con diez canciones nuevas,
compuestas y musicalizadas por ambos ya alejado de las canciones de rebelión
juvenil. En un trabajo creativo, donde Moris y Antonio se cruzan constantemente
como músicos y letristas.
Las nuevas
generaciones no lo conocen o solo lo recuerdan por su canción más popular, “El
oso”. Se puede decir que vivimos en un
país en donde, en algunos casos, los ídolos no son tan reconocidos, o su apogeo
no dura lo suficiente. Pero todavía se está a tiempo de reeducar musicalmente a
los niños y desempolvar un viejo casete del hombre de los zapatos de gamuza
azul.
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| Moris y su hijo Antonio Birabent |





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