sábado, 16 de noviembre de 2013

Melodías del origen


Mauricio, “Moris”, Birabent fue el propietario del boliche “Juan Sebastián Bar” en Villa Gesell donde surgió la primera banda del rock argentino, Los Beatniks. Formada en 1966 tenía entre sus líneas a Javier Martínez en batería, Moris en guitarra y voz, Iván en guitarra y Rocky Rodríguez en el bajo.

Al  volver a Buenos Aires, Moris reagrupó la banda. Se incorporó Pajarito Zaguri como guitarra y voz y Antonio Pérez Estévez en bajo. En ese entonces los jóvenes como Tanguito, Miguel Abuelo, Spinetta y el propio Moris  frecuentaban  lugares como el local musical  “La Cueva”, ubicado en Pueyrredón 1723, el Auditorio del Instituto Di Tella (Florida al 900)  y bares que no cerraban como la legendaria pizzería “La Perla” de plaza Once, dónde las noches eran interminables y café de por medio soñaban con cambiar el mundo.

Se podría trazar un paralelismo y decir que La Cueva fue un útero donde se gestó el rock nacional. Un lugar en donde la juventud que necesitaba rebelarse ante una sociedad que los perseguía por tener el pelo largo, entre otras acusaciones infundadas, encontró refugio. Allí pasaban largas noches zapando e improvisando los temas que posteriormente serán hitos musicales. 

Entre los pocillos de café y los oficinistas de traje y corbata se encontraban ellos, sin saber que muy pronto iban a cumplir su cometido, lo que por entonces parecía utópico. Las compañías grabadoras les dieron la espalda, a excepción de los estudios TNT  argumentando que no era confiable y que necesitaban resultados. Pero, sin el apoyo de las grandes empresas el 2 de Junio de 1966 Los Beatniks grabaron en los estudios CBS el primer disco, del que se editaron 600 copias y decretaron, de manera poco consciente, que esa fecha fue la inicial del rock nacional argentino en español.

El simple contenía los temas “Rebelde”, compuesto por Moris y Pajarito Zaguri, y “No finjas más”. Ambas canciones representaban los ideales del grupo y la juventud de ese entonces, hablan de liberación, de mostrarse como uno es sin importar las tradiciones o leyes, cambiar las armas por el amor,  dejando de manifiesto una actitud similar al hipismo.

Para la difusión del disco el grupo decidió realizar un conjunto de acciones escandalosas, entre ellas una serie de fotos semidesnudos en una fuente las que fueron portada de la revista “Así”, una de las más sensacionalistas y populares de la época. Las imágenes salieron en tapa y la edición fue censurada por el gobierno de Onganía, por ello los músicos pasaron tres días en prisión pero lograron su objetivo una amplísima cobertura de prensa.

Mauricio Birabent es uno de los creadores del génesis del Rock en Argentina, más conocido como Moris graba  en  1969 edita "30 minutos de vida", en él participan  Pappo y Claudio Gabis. Para su segundo disco, editado en julio de 1974, contó con la participación de Litto Nebbia y Ciro Fogliatta y contenía un tema que más tarde se convertiría en un clásico: "Mi querido amigo Pipo", dedicado al periodista Pipo Lernoud.
El malestar socio político que se vivía en Argentina motiva a que en el año 1975 emigre a España, donde demostró, incluso a los residentes de ese país, con las canciónes “Zapatos de gamuza azul” y en especial con “Sábado al a noche”, que es posible cantar rock en Español. Ya consolidado en el país Europeo edita “Enrócate” y “Fiebre de vivir” con el que obtiene un gran éxito.

Regresó a Argentina y en 1981 sale a la venta "La obras de Moris", disco que contiene las populares canciones "El oso", "Zapatos de gamuza azul" y además, una versión de "La Balsa", compuesta por Litto Nebbia y Tanguito, popularizada por Los Gatos. En 1982 Moris se pregunta "¿Dónde están las canciones?", en 1985 presenta "Sr. Rock presente". Diez años después, en 1995, edita "Sur y después", y espera otra década para, en 2005, lanzar "Cintas secretas" un disco que recoge versiones en vivo de sus clásicos con el agregado de tres temas grabados en abril de 1973 durante un programa radial de Litto Nebbia.


En 2011 vuelve al ruedo y edita junto a su hijo Antonio Birabent, quien supo formar parte de la banda de su padre, “Familia Canción”, un disco con diez canciones nuevas, compuestas y musicalizadas por ambos ya alejado de las canciones de rebelión juvenil. En un trabajo creativo, donde Moris y Antonio se cruzan constantemente como músicos y letristas.

Las nuevas generaciones no lo conocen o solo lo recuerdan por su canción más popular, “El oso”.  Se puede decir que vivimos en un país en donde, en algunos casos, los ídolos no son tan reconocidos, o su apogeo no dura lo suficiente. Pero todavía se está a tiempo de reeducar musicalmente a los niños y desempolvar un viejo casete del hombre de los zapatos de gamuza azul.



Moris y su hijo Antonio Birabent























































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